La poesía en prosa

El poema en prosa (poema escrito en lenguaje natural), ya sea poema-cosa, fábula o prosa-fogata rimbaudiana, no tiene gran tensión; no tiene ninguna concha impersonal ni ningún acuerdo rígido con los ancestros. Cuando lo escribimos en esta época, advertimos una ligera tensión entre la forma impersonal que el escrito debe poseer y la forma personal que desea adquirir.

Por supuesto, el autor del poema en prosa no puede, a pesar de su aparente libertad, usar cualquier ritmo o sonido si es que quiere construir una obra de arte. Las primeras veinte o treinta sílabas de un poema en prosa preparan, tal como las sílabas de apertura de un poema versado o cualquier conversación, ciertas expectativas en el sistema nervioso. Por ejemplo, si tres sonidos “oh” aparecen en el primer enunciado, las inteligencias detrás de la conciencia racional registran estos sonidos “oh”, incluso los cuentan, y esperan que las siguientes sílabas los continúen incorporando o modulando hacia un “ou”, por ejemplo. Si el escritor, ignorando estas expectativas, en su lugar, provee sonidos como “el”, “soy” o “es”, las inteligencias interiores pierden interés y el juego del arte se colapsa. El gato no puede hacer que el ratón siga jugando, y entonces o lo deja o lo devora. Estas inteligencias no sólo escuchan sonidos vocales sino también unidades rítmicas, repeticiones consonantes, tonos y alturas, y lo que podemos llamar fragancia y color verbal. El poema despierta expectativas acerca de cada uno de estos elementos. El poeta cuando ella o él proceden; tiene que satisfacer estas expectativas o reconocer que no están siendo satisfechas y entonces pasarse de listo. A dichas expectativas no les hiere ser superadas en astucia. Entre más atención preste el poeta prosista a las expectativas, más densidad alcanzará el poema en prosa, y un buen poema en prosa nos puede ser grato debido a su consistente densidad.

Es una bendición que ningún crítico ha establecido criterios formales para el poema en prosa. Algunas veces un zorro y un humano pueden jugar juntos siempre y cuando no se produzcan sonidos fuertes en el entorno. Así, cuando la mente está relajada y no está al pendiente de patrones rígidos, ella puede permitirse graciosamente jugar con algo igualmente gracioso en la naturaleza, y la elegancia del poema en prosa aparece en ese juego.

Archivo H (2009), en http://www.archivodepoetica.blogspot.mx, el 17/04/12.

Anuncios

Publicado el mayo 18, 2012 en Bloque 3, Español 1. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: